Una puerta que suena hueca, pequeños gránulos junto a un mueble fijo o varias alas acumuladas cerca de una ventana pueden parecer detalles menores durante una visita. Sin embargo, antes de comprar una vivienda en Punta Cana, Bávaro o Verón, conviene documentarlos y pedir una revisión profesional: las termitas suelen permanecer ocultas dentro de la madera, el suelo o los tubos que construyen para desplazarse.

El objetivo no es diagnosticar una plaga durante una visita inmobiliaria. Una inspección visual del comprador sirve para detectar señales que justifican detenerse, hacer preguntas y condicionar la decisión a un informe técnico. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) recuerda que muchas personas solo descubren las termitas cuando aparece un enjambre o cuando una obra deja el daño al descubierto.

La primera comprobación debe abarcar marcos de puertas y ventanas, gabinetes de cocina, muebles empotrados, zócalos, pérgolas, techos de madera, depósitos y cualquier pieza que esté cerca del suelo o de una jardinera. También importa observar las áreas menos atractivas de la propiedad: cuartos técnicos, registros, huecos bajo escaleras, zonas detrás de equipos y puntos donde entran tuberías o cables.

Los tubos de barro son una señal que requiere atención. Las termitas subterráneas pueden construir estas galerías protegidas sobre materiales que no son madera para alcanzar una fuente de alimento más arriba. Deben fotografiarse sin destruirlos y mostrarse al inspector, porque romperlos puede borrar parte de la evidencia sin resolver el problema.

Dos termitas aladas fotografiadas de cerca como referencia de identificación
Imagen ilustrativa: ejemplares alados usados como referencia visual; no corresponden a una propiedad de Punta Cana. Foto de Whitney Cranshaw, Colorado State University/Bugwood.org, vía Wikimedia Commons, licencia CC BY 3.0 US.

Las alas también merecen una revisión cuidadosa. La EPA señala que las termitas aladas tienen alas de longitud aproximadamente igual y antenas rectas, mientras que las hormigas aladas suelen mostrar las delanteras más largas y las antenas dobladas. Aun así, una fotografía o un insecto recogido no reemplazan la identificación de un especialista: confundir especies puede llevar a un tratamiento inadecuado o a ignorar el origen real del daño.

Otro indicio posible son pequeños gránulos que reaparecen debajo de una pieza de madera. Su forma, tamaño y localización pueden orientar al profesional, pero no deben presentarse como prueba concluyente. Polvo de construcción, carcoma, restos de madera y suciedad pueden parecerse a simple vista. Lo útil es limpiar una pequeña zona, registrar la fecha y comprobar si el material vuelve a acumularse antes de la evaluación.

Primer plano de gránulos asociados a una termita de madera húmeda
Imagen ilustrativa: gránulos asociados a una termita de madera húmeda; no corresponden a una propiedad descrita en este artículo. Foto de JJ Greive/Home Inspections of Puget Sound, vía Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 3.0.

La humedad no demuestra por sí sola que existan termitas, pero sí cambia el nivel de diligencia necesario. El Servicio Forestal de Estados Unidos explica que estos insectos prefieren ambientes cálidos y húmedos y que el diseño, el drenaje y el paisajismo pueden crear condiciones favorables. Por eso conviene relacionar la inspección de plagas con filtraciones, condensación, ventilación y contacto entre madera y suelo, sin confundir termitas con pudrición o moho.

En una vivienda cerrada por largos periodos, esta revisión complementa las medidas de control de humedad explicadas en la guía de TerrenitoRD sobre apartamentos cerrados en Punta Cana. La EPA recomienda reparar fugas, mantener seco el terreno junto a la cimentación, evitar que plantas y arbustos toquen superficies de madera y no almacenar restos de madera al lado de la edificación.

Antes de entregar un depósito o firmar una promesa, el comprador puede solicitar la fecha del último control de plagas, el alcance del tratamiento, las áreas intervenidas, el nombre del proveedor y cualquier garantía vigente. Una factura aislada no confirma que todo el inmueble esté protegido: hay que leer qué se inspeccionó, qué producto o sistema se utilizó y qué seguimiento exige.

En un condominio, la pregunta clave es dónde termina la responsabilidad de la unidad y dónde comienzan las áreas comunes. Una señal en un apartamento puede tener relación con jardines, ductos, techos, cuartos de servicio u otras zonas administradas por la comunidad. Conviene revisar actas recientes, reportes de mantenimiento y gastos extraordinarios junto con los documentos del condominio que deben pedirse antes de comprar.

El informe profesional debería identificar las áreas accesibles e inaccesibles, señales activas o antiguas, condiciones que favorecen la infestación, daños visibles y recomendaciones. También debe distinguir entre inspección de plagas y evaluación estructural. Si hay vigas, marcos o elementos portantes afectados, un ingeniero o técnico de construcción debe valorar la reparación; el control de insectos no certifica por sí solo la capacidad de la estructura.

La negociación debe basarse en documentos, no en promesas verbales. Según el resultado, las partes pueden acordar una inspección adicional, tratamiento y reparación antes del cierre, una retención o ajuste respaldado por presupuestos, o el derecho a retirarse si la condición prevista en el contrato no se cumple. El texto debe definir quién paga, qué trabajo se acepta, qué comprobantes se entregan y cuándo se verificará la corrección.

No es recomendable comprar un aerosol y aplicar producto por cuenta propia para “probar”. La EPA advierte que muchos termiticidas requieren formación, equipo y aplicación conforme a su etiqueta; un tratamiento mal realizado puede contaminar la vivienda o el entorno y no proteger la estructura. En República Dominicana deben utilizarse productos autorizados para el uso previsto y proveedores que puedan explicar por escrito el método, las precauciones y el tiempo de reingreso.

Una revisión prudente tampoco convierte cualquier indicio en motivo automático para descartar la propiedad. Lo decisivo es saber si hay actividad, cuánto daño existe, qué zonas están comprometidas y si el plan de corrección es verificable. La misma disciplina recomendada en la inspección previa a recibir las llaves resulta útil aquí: registrar, medir, exigir responsables y no cerrar asuntos importantes con frases generales.

La mejor protección del comprador es convertir una sospecha pequeña en una pregunta concreta antes de comprometer el dinero. Fotografías con ubicación, informes fechados, presupuestos comparables y cláusulas claras permiten separar un mantenimiento manejable de un riesgo cuyo alcance aún no se conoce.

Fuente técnica consultada el 23 de octubre de 2026: EPA, “Termites: How to Identify and Control Them”, actualizada el 8 de octubre de 2026.

Fuente técnica consultada el 23 de octubre de 2026: USDA Forest Service, “Subterranean termites: their prevention and control in buildings”, publicación de Chris Peterson, Terence L. Wagner, Joseph E. Mulrooney y Thomas G. Shelton.

Crédito de la imagen de termitas aladas: Whitney Cranshaw, Colorado State University/Bugwood.org, vía Wikimedia Commons, licencia CC BY 3.0 US.

Crédito de la imagen de gránulos: JJ Greive/Home Inspections of Puget Sound, vía Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 3.0.

Crédito de la imagen destacada: Ron Navon, vía Wikimedia Commons, licencia CC BY-SA 3.0. Imagen ilustrativa de tubos de barro bajo una estructura; no corresponde a una propiedad de Punta Cana.